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jueves, 27 de marzo de 2008

Concepto de "Uncle Point" y relación con el "Risk Premium"

Este es un tema muy interesante y que se encuentra en un segundo plano en la mayoría de libros de gestión, ya que nos encontramos en el punto de convergencia entre la gestión y la psicología. Hace unos días, cuando hablaba de la posibilidad de ruina, presentaba cómo para determinadas estrategias era prácticamente imposible que se presentase una situación de "ruina total", particularmente para las estrategias de tipo antimartingale. Sin embargo, existen motivos psicológicos por los que la estrategia de un jugador finaliza prematuramente, mucho antes de llegar a estados de liquidez mínimos. Para explicar porqué se produce este fenómeno, la literatura del money management ha definido el Uncle Point.

Se podría decir que el Uncle Point representa el máximo porcentaje del bankroll que un jugador/inversor es capaz de perder, desde una situación anterior dada, para perder la confianza en su estrategia.

A partir de esta definición se pueden hacer ciertas matizaciones que pueden ayudar a comprender la importancia de este concepto.

Nótese que, de cosecha propia, he matizado algo más la definición clásica, para que se entienda que el efecto psicológico se produce después de una pérdida (o drawdown) sucedida desde cualquier momento, no desde momentos significativos desde el punto de vista contable, como puede ser el momento de revisión anual o mensual, o el primer ingreso. Es decir, un jugador que haya multiplicado por 10 su capital inicial, con una estrategia reflexiva y de riesgos controlado, apostando bien, en definitiva... si sufriese un drawdown del 50% de su capital, estaría expuesto muy probablemente a tensión psicológica y pérdida de confianza, a pesar de que su balance general aun sería de un beneficio del 500%. Un jugador que ha ganado una ventaja, cuando la pierde, no es capaz de recolocarse y de valorar la situación resultante desde la perspectiva inicial, sino que lo hace desde la situación ventajosa. Sucede lo mismo en el ajedrez, un jugador de ajedrez con un ataque decisivo, cuando se equivoca y cae en una posición ligeramente inferior, rara vez es capaz de reconocer dicho cambio y continúa atacando, cuando debería comenzar a pensar en si podrá defenderse.



Como casi siempre, en asuntos de psicología, la teoría es de extrema ayuda ya que es sumamente fiel a la mayoría de los casos, y facilita asumir mejor determinadas situaciones. Si la psicología fuese una disciplina científica, en lugar de empírica, sería lo más parecido a la estadística. Si sabes lo que va a pasar antes de que ocurra, estarás sin duda mucho mejor preparado para asumir lo que sea. El Uncle Point es algo real, no existe persona que pueda evadir esta situación.

El Uncle Point no es una cantidad fija, ni se puede relacionar con la edad, sexo, ingresos, ni estado civil del jugador. Según Ed Seykota, uno de los gurús de la inversión e introductor del concepto, un inversor con una gran experiencia, capacidad y confianza en su sistema podría alcanzar a lo sumo unas pérdidas del 60% de su bank de forma imperturbable. Y cuando hablo de bank me refiero a una cantidad grande de dinero, a todo el dinero que es capaz de gestionar una persona. No a alguien cuyo bank en una casa de apuestas sean 100 € y que manipule lúdicamente dicha cantidad.

El Uncle Point existe tanto cuando se realiza la inversión de forma personal, como cuando se delega dicha parte activa en un tercero. Esos sí, en el segundo caso, el porcentaje de pérdida asumible suele ser sensiblemente más pequeño, las pérdidas se digieren mucho peor. La confianza de la mayor parte de la gente suele ser más limitada en los demás que en uno mismo, excepto si la eutoestima del sujeto está por los suelos. Ya se sabe, "homo homini lupi". Pondré dos ejemplos.

  • Un trabajador ahorra. Todos los años invierte sus ahorros en Renta Fija, pero animado por la bonanza de la Bolsa decide realizar una inversión con más riesgo. Poco avezado en Mercado de Valores, decide participar de un Fondo de Inversión. Elige un fondo ultraseguro, en el que el Banco garantiza que no se perderá más de un 10% capital. En dicho caso, al llegar la primera capitalización, dicho inversor, dado su perfil, probablemente tenga un Uncle Point nulo. Pero no ya en términos absolutos, de que no conciba perder ni un euro de su capital, sino es términos de coste de oportunidad. Si su rendimiento es inferior a su viejo plazo fijo al llegar a la primera capitalización, y dado que en ese otro modelo no arriesgaba nada de su capital, probablemente nadie le podrá convencer de que su nueva estrategia es buena.
  • Imaginemos un apostante que se abona a uno de estos servicios de pago por tips, semifraudulentos. Su pérdida esperada de confianza se suele producir en el primer mes en el que dicho servicio proporcione pérdidas. Si en cambio dicho jugador realizase los pronósticos él mismo, probablemente tendría que sufrir varias bancarrotas consecutivas para convencerse de su incompetencia como apostante.

El Uncle Point Tampoco tiene una relación directa con el Risk Premium. ¿Y por qué es eso? Porque las consecuencias de que un jugador alcance el Uncle Point son diversas según para cada persona. Un jugador que llegue a ese extremo puede hacer varias cosas. Abandona su estrategia, sí, pero su siguiente paso es variable:
1) abandonar el juego
ó
2) cambiar de estrategia y permanece en el juego (generalmente una estrategia autodestructiva y perdedora, practicando overbetting).

Cada persona es diferente, y las consecuencias de llegar al punto que defino en esta entrada, también son diferentes. Un ludópata ama al juego, puede continuar jugando imperturbablemente con la misma estrategia a pesar de las derrotas (demostrando un Uncle Point considerable) o puede afrontar un gran riesgo para recuperar las pérdidas al mínimo drawdown (en cuyo caso su Uncle Point sería muy reducido). Ambas cosas son posibles. Igualmente un jugador casual, con aversión al riesgo, puede abandonar el juego rápidamente a las primeras de cambio al detectar su incapacidad, o bien realizar sucesivos intentos con otros sistemas o patrones de juego diferentes (caso muy común, no muy alejado de la ludopatía), intentando buscar algún resquicio posible en la bondad del juego. Ambas opciones son, nuevamente, posibles.

jueves, 27 de diciembre de 2007

Ejemplo de where money goes (y 2/2). Resultados.

Después de contar con pelos y señales cómo se habían movido los partidos de la segunda jornada de Asobal en la Temporada 2005-06, me había dejado para hoy como tarea pendiente terminar de contar el desenlace de la historia. El resultado de un pick sirve para cotejar sólo parcialmente la bondad de un pick, no es para nada concluyente. El resultado de MUCHOS picks sí comprueba la bondad de un conjunto grande de picks.

Es muy socorrida la expresión: "la linea estaba bien, porque se dió ese resultado" (en nº de goles, handicap, etc). No necesariamente. En cualquier caso, sucedió esto.

BIDASOA: CD Bidasoa - Darien Logroño 29:31

El Bidasoa cayó por 2 goles en su campo. Su cuota estaba sobrevalorada, como se indicó en Forobet. Bidasoa venía de ganar a domicilio en Arrate a un equipo con prácticamente todo su equipo titular convaleciente de pequeñas lesiones. En Bidasoa, el portero internacional Ole Erevik (ahora en la Bundesliga alemana, en el venido a menos M'burgo concretamente) continuaba siendo baja en el equipo vasco, posición en la que no existía un buen recambio. Además, durante la semana Bidasoa sufre la lesión de un importante jugador de ataque (el más importante tan vez, desde la marcha de Stojanovic), el polaco Nilsson. Dicha baja de última hora no solo no tiene repercusión en la cuota, sino que el WMG circuló en dirección contraria a las noticias que se estaban dando. El movimiento de la cuota de Bidasoa es un ejemplo de efecto Borrego. Aunque repito que esto no implica necesariamente el fracaso en la apuesta, pero sí el hecho de que la cuota se mueva sin sentido.


Hoy el Bidasoa está donde está. En División de Honor B y sin visos de mejorar de categoría a corto plazo. Una lástima para un equipo que es francamente simpático y que juega en la Catedral del balonmano español: Artaleku. Que se remojen las barbas los de la otra catedral, la futbolística.

CAI: Algeciras BM - Aragón CAI BM 27:26

A pesar de la bondad de la apuesta, el resultado no fue favorable. Algeciras había sido un equipo muy sólido en su campo durante la temporada anterior, pero este año había renovado completamente su plantilla con una decena de incorporaciones (como no pagan nunca, nadie quiere renovar, claro), perdiendo de 10 goles en Granollers el primer partido. CAI por su parte continuaba con el mismo bloque del año anterior, en el que fue el primer equipo detrás de los “grandes”, con 3 o 4 muy buenos refuerzos. Por si fuera poco, en la temporada 2005-06 CAI había vencido los 2 partidos por 6 goles de diferencia. Por todo eso parecía razonable pensar que CAI era ligeramente favorito. Los motivos por los cuales Bwin les ofreció una cuota inicial de @5 son inescrutables.

Con todo, victoria final de Algeciras en un partido muy disputado y con polémica arbitral en la recta final del encuentro. Para los resultadistas, claro está, da igual perder una apuesta por 1 gol que por diez. O tal vez no.

ALTEA: Altea BM - Antequera BM 33:24

Resultado dentro de lo previsto o si cabe algo más cómodo. El recién ascendido Antequera no pudo hacer nada ante un equipo tradicionalmente de zona media-alta de la tabla.

Hoy, ha pasado el tiempo y Altea (por falta de financiación) ha salido del balonmano español de una patada en el culo, mientras Antequera, un equipo con una afición sólida y muy bulliciosa, se acerca progresivamente a la zona europea.



CIUDAD REAL: Caja España Ademar - Ciudad Real BM 26:27

Partido que transcurrió dentro de lo previsto y de forma similar a los últimos años. Igualdad, con un puntito de calidad por parte de los campeones de Europa que puede hacer desequilibrar estos partidos… Si no, como se vio en la final de la Copa Asobal, del pasado domingo, cuando Ciudad Real no puede ganar por lo civil, gana por lo criminal. Sin problemas.

Ademar el año pasado era un pelín más flojo que este año. Al menos al comienzo de temporada. Venía precedido de una temporada muy muy difícil. Hay que reconocer que Ademar me ha sorprendido. Su lavado de cara ha sido a positivo gracias a que es un equipo con menos individualidades, pero más rocoso, más duro defensivamente. Se pueden destacar varias cosas. el buen trabajo de su entrenador Jordi Ribera, la confirmación de Saric como portero de superélite, la segunda juventud de Mateo Garralda y los galones de Castresana. Con esas 4 me quedo.

martes, 25 de diciembre de 2007

Ejemplo de where money goes (1/2). Pequeños y grandes Values.

Hay un punto que queda un poco obscuro en la entrada anterior. Me refiero a cuando diferencio a pequeños values (a los que no deberíamos de entrar cuando se han movido) de grandes values (a los que sí deberíamos entrar). ¿Qué diferencia hay entre unos y otros? Es muy fácil de explicar en la teoría, pero más difícil en la práctica. Los grandes, grandes values no son todos los que están, pero todos los que están son. Si el precio de un partido cambia mucho y no es debido a rumores de fixing (que tiene sus propias normas) es porque es un gran value en un porcentaje muy alto de los casos. Otras veces los grandes values no se mueven porque nadie los detecta (no es tan fácil). ¿Qué es que un precio se mueva mucho? Digamos que su cotización baje varios saltos. Por ejemplo, el precio de un handicap europeo se mueve de forma normal siguiendo este proceso:

1,85 (ó 1,83) --> (1,80 rara vez) --> 1,75 --> 1,70 --> 1,66 (llegado a este punto se suele preferir mover la línea).

Un movimiento pequeño, el del mínimo salto, es de @1,85 a @1,75. Eso es lo que se mueve un pequeño value. Normalmente este movimiento ya mata el value en una gran mayoría de picks. Pero no en todos. El siguiente ejemplo es ilustrativo de los que son grandes values.

El protagonista del episodio es Bwin, que suele ser el primer bookie que ofrece cuotas en muchos eventos minoritarios, con el riesgo que esto implica y los costes que debe asumir en recursos humanos que evalúen dichos eventos. El ciclo se completa cuando otras muchas casas comprueban que todo ha ido bien con las cuotas propuestas por Bwin (si no se mueven las cuotas, no hay peligro) y se limitan a copiar las cuotas existentes u ofrecer cuotas muy similares, cuotas que estén "en consonancia con el mercado".

Pero a veces falla algo. Por ejemplo, en la 2ª jornada de la Liga Asobal de balonmano de la pasada temporada, Bwin patinó en varios partidos. ¿Causa? Primeras jornadas de la competición y posiblemente el que puso las cuotas no estaba en absoluto familiarizado con el balonmano español. Los oddsmaker también son personas, algunos hasta tienen vacaciones. Y por mucho que el personal esté en Gibraltar no tiene que ser experto en los deportes ibéricos, ni mucho menos.

El mercado de Asobal en Bwin salió el lunes por la mañana, mientras el resto de casas esperó hasta el miércoles o jueves para realizar sus intentos, aprovechando el feed-back que supone los movimientos de las cuotas en la casa austriaca. El bookie se dio cuenta y modificó las cuotas iniciales (en repetidas ocasiones, y con relativa lentitud, posiblemente gracias a mecanismos automáticos, que lo ignoro) de 4 de los partidos en repetidas ocasiones, asumiendo su error inicial. Y aún así en el día de celebración del partidos seguían siendo best price en algunos de estos eventos.


Obsérvese las cuotas señaladas, porque se van a mover. Es más, algunas de ellas ya se habían movido de forma notable previamente, pero claro, no siempre se está en el momento adecuado en el lugar adecuado. No todo el mundo es profesional de las apuestas full-time. Por lo demás, cuando se ve un value excesivamente grande no está de más hacer alguna captura para enseñar a los amigos, pero también para presentar como prueba si el bookie en cuestión realiza la maniobra popularmente conocida como "el cambiazo", de la que hablaré algún día.



Estas cuotas siguieron siendo modificadas durante la semana y siempre en la misma dirección hasta llegar a lo que Bwin creyó que era una cuota ajustada. En el gráfico siguiente se representan la evolución de las cuotas de los cuatro equipos hacia los cuales se movió el dinero durante la semana en Bwin.


Para observar con más claridad la evolución de las apuestas, aproximaré la cuota promedio de las cuotas ofrecidas por los diferentes bookies en los instantes previos a la celebración del partido (tal como vienen recogidos en Betbrain) a la cuota correspondiente a un juego justo. Este supuesto implica dos cosas: suponemos que el promedio de las bookies evalúa bien el evento y despreciamos el margen de las casas (ver gráfica de márgenes en una casa convencional). Dichas cuotas promedio fueron al cierre de las apuestas @1,26 @2,03 @1,46 y @1,57 respectivamente para Bidasoa, CAI, Altea y Ciudad Real. La esperanza (o valor esperado) de la apuesta se calcula de la siguiente forma:

VE = valor esperado = cuota · probabilidad

Con la aproximación supuesta y como la probabilidad de un juego justo es el inverso de su cuota:

VE(Bwin) = cuota(Bwin) / cuota_promedio

El valor de las cuotas o value, coincide con la expectativa estadística. Considero que es más cómodo trabajar con la expectativa estadística en tanto por ciento. Al menos, al hablar de yields y demás se suele trabajar con porcentajes.

Value(Bwin) = (VE(Bwin)-1) · 100 [%]

Resultando la siguiente gráfica:


A la vista del gráfico se observa que las cuotas de Bidasoa y Ciudad Real se ajustaron bastante rápidamente al valor del mercado. El value inicial era pequeño y se ajustó rapidamente sin probelmas. A este tipo de values me refiero cuando hablo de pequeños values.

También lo hizo hasta cierto punto (no del todo en mi opinión) la cuota de Altea, a pesar de haber salido inicialmente con una expectativa del 50% de beneficio. Con todo, la gran oportunidad de esta jornada fue la cuota de CAI, que 3 días después de la salida al mercado aun conservaba un 40% de value, con lo que se puede resumir que la apuesta del CAI sería excelente… Algunas casas como Bet365, Gamebookers o Centrebet (Centrebet es de las que "se moja" en el balonmano, junto con Nordicbet) llegaron a ofrecer el mismo día del partido cuotas de favorito para CAI, de @1,70 en el mejor de los casos y probablemente dichas cuotas hubieran sido incluso inferiores de no ser por la indudable influencia de la cuota final de Bwin.

¿Qué paso finalmente con esta jornada? Mañana lo publicaré someramente.

lunes, 24 de diciembre de 2007

El efecto borrego

Una de las premisas de los mercados de divisas es la existencia de información perfecta. El concepto información perfecta implica cosas tales como el no hace uso de la información privilegiada para fines privados, la suspensión de una cotización en la espera de la confirmación de un rumor que altere profundamente a un valor, etcétera. Comparando esto con el mercado de apuestas deportivas, en muchos aspectos la información de la que dispone el apostante es muy amplia en lo referente al evento deportivo: puede leer periódicos de información relativa al evento, consultar a expertos e incluso seguir lo que sería su activo financiero domingo tras domingo en directo por televisión (o por Internet, por medio algún stream pirata!!). Sin embargo hay un punto oscuro en el que existe una completa diferencia.



Mientras en los mercados podemos seguir como evolucionan las posiciones, conocer QUIÉN realiza los grandes movimientos y en qué dirección, en una casa de apuestas esta información solo está disponible para la propia empresa. Una información que les es muy útil a los bookies para balancear las cuotas de cada signo de un mismo evento y que junto con el margen es la segunda ventaja con la que parte una casa de apuestas para “derrotar” a sus clientes. Únicamente Betfair tiene un sistema un poco más trasparente ya que nos permite conocer la cantidad de dinero a la que se ha igualado cada cuota, pero en un mercado de valores la información es muy superior igualmente. Se desglosan los movimientos individuales y hasta hay informes periódicos de quién (al menos que agencia) hace cada movimiento.

Sin embargo, en las casas convencionales a veces podemos percibir un pequeño feed-back de hacia donde se mueve el dinero (where the Money goes). Esto se produce cuando un bookie se da cuenta de que ha valorado mal un evento y más apostantes de los previstos (o apostantes más gordos, en general más dinero) elijen una de las opciones con mayor frecuencia de lo que se había calculado. Ante esto el bookie puede hacer 2 cosas:
  • Eliminar la apuesta (esto solo ocurre en casos extremos, como puede ser dudar de la limpieza de un evento, al haber observado patrones altamente sospechosos)
  • Modificar las cuotas que había asignado al evento inicialmente

Si las cuotas se modifican podemos tener la certeza de que el dinero va en la dirección en la que se produce una disminución en la cuota.

¿Cuándo se producen los errores de evaluación de las bookies? Hay varios factores que favorecen esos fallos:
  • Deportes minoritarios, con mercados pequeños
  • Primeras jornadas de la competición en equipos que han sufrido cambios importantes con respecto a la temporada pasada. Además hay muchas apuestas como los over/under que se estiman utilizando patrones estadísticos y para ello es necesario tener antecedentes recientes.
  • Lesiones / sanciones de última hora
  • Motivos sicológicos que puedan condicionar el resultado (por ejemplo, cuando en la última jornada de un torneo, el empate le vale a los 2 equipos, cuando un equipo que no se juega nada está primado, etcétera)
¿Es recomendable apostar a una cuota más baja que la inicial? Por lo general, según mi experiencia, no. La mayoría de las apuestas tienen un value limitado y cuando la casa se mueve, suele cubrir ese agujero. Sin embargo, y de nuevo es una opinión personal, en el caso de los GRANDES VALUES, sí es conveniente apostar aun aunque se haya movido el precio de una forma muy importante. A las bookies les cuesta descontar completamente el valor de una cuota real. Al menos no con la rapidez que debieran. Claro que no siempre es así. Es una cuestión de esfínteres. Al oddmaker le cuesta reconocer que estaba muy equivocado inicialmente. Y no sólo por eso. Al oddmaker no le gusta conceder redbook en un partido concreto, prefiere como cualquier persona darle una pequeña oportunidad al azar. Es un defecto muy de humanos. Lo óptimo sería colocar la cuota adecuada, pero hacer un gran movimiento en las cuotas al menos posibilita que los clientes hagan surebets. Es parecido al trading de un jugador normal y corriente: la tendencia de hacer greenbooks (para "asegurar") es muy superior a la tendencia a hacer redbooks (para perder menos).

¿Quiere decir esto que debemos apostar a cualquier handicap que se ha movido de @2,50 a @1,75 ó apostar por el over si la linea de over/under se mueve de 61,5 a 59 goles…? Es un poco osado decir eso… Lo que deberíamos hacer es informarnos de las condiciones del pick, investigar, valorar y entender porqué se produce ese movimiento. No hacer esto, y limitarnos a apostar sin conocer los pormenores del evento sería lo que denominamos el Efecto Borrego. Cual borregos, nos podemos dejar guiar por el pastor. Los resultados son más impredecibles cuando actuamos así… aunque no necesariamente nos tiene que salir mal.

miércoles, 3 de octubre de 2007

El efecto borrego

Como ya se ha mencionado en algún comentario realizado por el visitante del blog y porque es una expresión peculiar y que está relativamente extendida, me gustaría explicar qué significa para mí "el efecto borrego".

En el fondo es algo muy parecido al efecto "bola de nieve" de los mercados financieros. De esta forma se conoce en dichos escenarios a una situación muy típica. Es sabido que los grandes mercados bursátiles se mueven al antojo de los grandes grupos inversores. Ellos se pueden permitir mantener o hundir artificialmente la cotización de cualquier pequeño valor. Se comportan como jugadores de póquer profesionales, rara vez pelean entre ellos salvo en luchas de poder con componente estratégico. Ellos son los grandes dominadores del sistema y su lucha es evitar que los beneficios de la especulación financiera caigan en manos exógenas, como pueden ser las de los accionistas minoritarios. Por eso cada cierto tiempo, en un determinado valor, los grandes inversores de ese mercado escondidos detrás de nombres de agencias reputadas, colocan en venta una gran cantidad de sus acciones, derribando la cotización. A este primer movimiento, siempre sigue una reacción. La respuesta de muchos inversores, pequeños accionistas, agencias débiles, menos informados y temerosos de que exista un cambio en la tendencia del valor. La bola de nieve va creciendo y cuanto mayor es, más rápidamente se mueve y mayor es su fuerza y poder destructivo. Este eco, esta repuesta, amplifica por 2 o 3 veces el impacto del movimiento original y no es raro ver que el que retome el impulso hacia arriba con las primeras compras fuertes sean casualmente las mismas agencias que provocaron la caída, cerrando un ciclo evidente de simple especulación financiera. Cuando sucede así, también se dice que alguien ha "sacudido el árbol" para, obviamente, recoger las manzanas que no han podido aguantar.


¿Quién dice que esto no pueda pasar en las apuestas? Es evidente que al menos en las casas de P2P hay correctores en el mercado, grandes apostadores. Ni siquiera hace falta ser un gran apostador. Los tipsters más reputados de los grandes foros son capaces de mover por ellos mismos las cotizaciones por las recomendaciones (o picks) que publican. Sin embargo, creo que en la mayor parte de las veces, el catalizador del movimiento proviene de los propios deportistas y se genera de forma natural y caótica. Una situación muy habitual se da en un partido de tenis cuando un tenista se lesiona. Se sienta en su silla y pide la asistencia del fisioterapeuta. La cotización baja bruscamente. A continuación llega el fisio y se pone a hablar con el jugador. El jugador pone mala cara, cara de pena y de sufrimiento. La cotización sigue bajando y cuanto más larga sea la charla, más baja. Cuando el jugador es alguien extrovertido, como Novak Djokovic, la cotización baja más aun ya que su mímica de Ace Ventura no tranquiliza mucho al mercado. Luego llega el tratamiento. Si es excesivamente aparatoso, como un fuerte vendaje o un masaje especialmente doloroso, el mercado también lo recoge mal. Al final, el castigo a la cuota del jugador aparentemente lesionado es enorme. La cuota de Roger Federer en la final de Wimbledon, cuando Rafa Nadal pidió asistencia médica con 5-1 para el manacorí en el 4º set, cayó de @1,80 a @1,20. Sin embargo, excepto cuando es evidente que un jugador se va a retirar, en gran parte de los casos cuando el tenista vuelve al juego, se comprueba que su situación aun es competitiva y la cuota se recupera parcialmente. Incluso en situaciones desesperadas, las apariencias aun pueden ser muy engañosas, ya que determinados deportistas, o en determinadas situaciones, la capacidad agonística puede ser importante. En la final de Roland Garros de 2004, Coria sufrió fuertes calambres en el 4º set y regaló un punto tras otro, sin poder correr, y cojeando por la pista. Cuando nadie daba un duro por él, no entendiéndose porqué no se retiraba, en el 5º y definitivo volvió a jugar a ritmo competitivo, después de que el músculo hubiese asimilado el medicamento.



En estos casos, si el apostante no está viendo el partido por televisión y ve un movimiento de este calibre en la cuota, esta tentado de seguir la dirección de ese movimiento, aun en el caso de no tener ninguna información sobre la causa que lo provoca. A esto se le denomina "efecto borrego". Puede salir bien, pero no es algo que se pueda recomendar, a la vista de todo lo comentado anteriormente.

También puede haber "efecto borrego" en apuestas convencionales, sin ser en Live. ¿Cómo explicar movimientos de las cuotas inexplicables? Pueden ser fixeds. No es algo que pase de forma aislada, como podría pensar alguno tras lo comentado del affair del Vassallo-Davydenko. En tenis, en los últimos años hay sospechas sobre no menos de 138 partidos presuntamente amañados, según Sunday Telegraph. Y mientras tanto, las autoridades deportivas pierden el tiempo en el ciclismo con una lucha contra la medicina punta, que es imposible de ganar. También puede ocurrir que un equipo vaya a tomar parte en el evento en unas condiciones anormales. El año pasado, Aalborg, el tercer equipo danés del balonmano femenino, con muchos problemas de lesionadas y teniendo que compatibilizar la competición nacional con la Copa de Europa, presentó en la última jornada a su equipo juvenil para enfrentarse a Esberg, actual equipo de Marta Mangue, pero que el año pasado era un candidato claro a evitar el descenso. Un partido que debería ser en condiciones normales un handicap -7/-8 para el visitante, finalizó con el resultado de 48-16 (!!).

En ambos casos, puede ser complicado encontrar información sobre las causas que provocan un movimiento de cuotas tan brutal y el apostador puede sentirse tentado de dejarse llevar por la corriente y apostar sin conocer las razones, únicamente siguiendo a la masa, siguiendo a un pastor. "Moraleja: Nunca vayais en contra del mercado. Cuando aparecen esas cuotas, es mejor estar al margen o sumarse a la corriente. Ponerse en contra es ridiculo porque está claro que alguien tiene más información que nosotros. (y mas dinero, por supuesto)." (cita de protennigbetting)

martes, 2 de octubre de 2007

¿Tenemos vértigo o nos dejamos llevar?

Nos encontramos en la situación siguiente: en nuestro foro habitual encontramos un pick altamente recomendado, por un por un tipster de confianza tal vez, o por un gurú de prestigio (según se mire pueden llegar a ser hasta lo mismo) y decidimos lo que en el argot se denomina "seguirle". Pero (¡ay!) cuando llegamos a nuestro bookie comprobamos, muy a nuestro pesar, que las condiciones han cambiado. ¿Qué hacemos ahora?

En situaciones así nos damos cuenta de lo débil que es el sistema más popular para mostrar el valor de un pick a priori (stakes), por todas las razones que expliqué en su momento: es un sistema poco exacto, muchas veces se emplea mal, es especialmente subjetivo, etcétera. El pick no es la predicción del resultado en un evento deportivo, no. Es el estudio de la relación calidad/precio, o lo que es lo mismo, cuota/probabilidad. Si las lineas se mueven y cambia la cuota, o bien la linea del handicap, las condiciones han cambiado y el valor del pick, si alguna vez existió puede haber desaparecido por completo. ¿Entramos o no con las nuevas condiciones? Ir a favor del where the money goes, es como ir a favor de viento, nos refuerza la confianza en el pick. Probablemente la tendencia más natural sea esa, la de dejarse llevar, la de seguir a las masas. Si la apuesta baja, es que es buena. ¿No? Por otro lado, y sobre todo cuando el movimiento de las líneas/cuotas ha sido sensible, puede existir una reacción psicológica de tener reticencia a apostar en esas condiciones inferiores. Ser más lento que los demás es una sensación desagradable y es humano que aparezca una sensación de vértigo. La cuota tal vez haya bajado ya demasiado.

En primer lugar hay que pararse a pensar una cosa. ¿Por qué se han movido las líneas? La causa primera se explicaba en esta entrada: porque ha entrado dinero en esa dirección. Pero ¿a qué se debe esa entrada de dinero?

En ocasiones puede deberse exclusivamente a que el pronosticador de renombre mencionado haya publicado un pick en un foro con cierta participación. En la actualidad, yo publico en un portal que aun es pequeñito (Soloapuestas), pero cuando en el pasado fui moderador de otro foro con más participación, de forma más o menos injusta me gané cierta reputación como tipster, y cuando publicaba cualquier cosa con un poco de contumacia, las lineas se movían con muchísima rapidez. Hay que pensar que todos los tipsters publican apuestas malas alguna vez y que sus yields son limitados, así que cuando una apuesta no es especialmente buena (y me refiero a apuestas muy evidentes), una cuota movida ha perdido gran parte de su valor.

También hay que tener en cuenta que no todos los deportes se mueven con la misma facilidad. En los deportes minoritarios (todos menos fútbol, caballos y tenis), el movimiento de las cuotas suele ser mucho más rápido porque los oddsmakers no tienen suficiente preparación y no toman con seriedad los mercados en los que se mueve menos dinero ya que son menos lucrativos. Del mismo modo, la posibilidad de errores graves es mucho mayor en este tipo de eventos, o en las apuestas especiales, que requieren un alto grado de conocimiento. Otra cosa que influye es el margen del bookie en esa apuesta determinada. A menor margen, más movimientos en las lineas y, por lo general, una búsqueda más eficiente de la asignación de cuotas.

Otras veces las lineas se mueven de forma natural. Mucha gente, sin contacto aparente, entra en la misma dirección independientemente. En estos casos, hay más probabilidades de que el valor se deba a un demérito del oddsmaker, a una cuota especialmente mal puesta. Si es debido a un rumor de fixed (tongo), esto tiene sus propias reglas, pero si es un partido normal, que ha sido mal evaluado, nos encontramos en una situación interesante. ¿Cómo de mal puede llegar a estar puesta una apuesta? Mucho. Muy mal puesta. En las entradas siguientes señalaré algún ejemplo ilustrativo de esto. Y en esos casos, al oddmaker le suele costar bastante reaccionar a tiempo. Los oddsmakers son algo así como tipsters frustrados, que se creen más cerca de Dios que del hombre, y reconocer que se han equivocado de forma flagrante les lleva mucho tiempo. Bajar una linea de @1,85 a @1,75 no es grave. Pero si en un partido de fútbol el oddsmaker tiene que mover un gol o gol y medio de handicaps, prácticamente está asegurando perder dinero en el evento. Y claro, esto es una situación un poco embarazosa. ¡A ver cómo se lo explica a su jefe! Es humano tener la tentación de no bajar del todo las lineas para tener alguna posibilidad de ser auxiliados por el azar, que sabemos que a largo plazo no influye, pero que a corto plazo sí.

A este respecto, un detalle interesante es que si un oddsmaker se equivoca gravemente en una evento, probablemente es porque no tiene ni idea de qué es a lo que está asignando cuotas o porque lo está realizando con cierta superficialidad. Nos ha dado una muestra evidente de debilidad. Por lo que no está de más chequear el resto de partidos de la jornada de esta competición, para intentar descubrir nuevos errores, una mala evaluación masiva de las cuotas.

El movimiento de cuotas también trae consigo otras ventajas añadidas. No todo es malo. No todo es apostar en peores condiciones. También vamos a conseguir una pequeña ventaja respecto a los límites, vamos a disponer de una oportunidad para volver a apostar y sobreponderar. Si la línea de handicap se mueve, en la práctica se trata de una apuesta diferente y si habíamos agotado los límites (personales o generales) disponibles para la apuesta original, vamos a poder volver a realizar una nueva apuesta en el mismo evento. Lo mismo suele pasar en muchos bookies si la linea se mantiene, pero cambian las cuotas. Son apuestas diferentes y vamos a poder ampliar nuestros límites.


domingo, 23 de septiembre de 2007

Técnicas para el control de la autodestructividad

Cuando se le pregunta a un perdedor cuál es su balance, su tendencia natural es suavizar lo negativo de su balance. Creo que es en Mi Sistema (me refiero al clásico de Doyle Brunson, no al de Nimzowitch, aunque puede que haya sido en otra publicación de esta temática o en un artículo de Andrew Glazer, qué se yo) donde se puede leer una descripción de la respuesta típica a esa pregunta de un jugador que pierde dinero: "unas veces gano, otras pierdo, pero el balance general es más o menos equilibrado, o de ligeras pérdidas". Muchas veces no existe voluntad de dolo en este tipo de afirmaciones. Simplemente, de forma inconsciente, el jugador pondera de forma diferente sus victorias y sus derrotas, para producir la falsa sensación psicológica de que si situación es equilibrada. Si el póquer es para él una diversión secundaria donde la entrada y salida de dinero no afecte a su estatus, la evaluación global de su situación puede ser a priori algo complicada para el jugador al carecer de feed-back a ese respecto.

En las apuestas, existe un comentario que es un tópico al uso equivalente. A nadie le gusta reconocer que su capacidad predictiva es muy dudosa, y se puede leer como se dirigen las culpas de su fracaso a causas relacionadas con el azar o con su mala psicología, su falta de control. Es muy típico un comentario como "tengo un buen yield, acierto mucho, pero pierdo porque no sé controlarme, por errores al afrontar riesgos". En muchas ocasiones, este problema es real, pero no es el único, sólo nos encontramos ante la punta del iceberg. Sin embargo, sí que puede haber casos de buenos pronosticadores que fallan en su forma de gestionarse. Para esos casos, es conocido que existen al menos dos técnicas con resultados testados positivos.

La primera de ellas es la terapia de grupo, que es el método más utilizado por cualquier organización que tenga el objetivo de controlar las adicciones, del tipo Alcohólicos Anónimos o cualquiera de sus clones. Aplicado a las apuestas significaría la cooperación entre varios apostantes, de forma que vigilen son movimientos entre sí y actúen con espíritu crítico. En este caso, la situación es más sencilla, porque los jugadores no tienen porque ser necesariamente adictos, pero puede aplicarse las ventajas de esta técnica, de la misma forma, para mejorar su autocontrol. Una persona es como una tabla de madera, es compleja y tiene fortalezas y debilidades. Una tabla de madera es fácil de romper, no responde bien a los esfuerzos de torsión y pandeo. Un grupo de personas adoctrinadas por un líder único es como varias tablas de madera apiladas. También es fácil romperlas siguiendo la misma estrategia. Pero un grupo de personas que se autocontrolan entre ellas mismas es como un bloque de contrachapado, tablas de madera encoladas con la dirección de las vetas en sentido opuesto, dos a dos. Cuando una de estas personas comete un error en la asignación del stake de sus apuestas o pierde los nervios, otros miembros del grupo lo detectan y advierten, minimizando los errores flagrantes. En ocasiones no es necesario ni siquiera llegar a esos extremos, ya que una persona que trabaja para un grupo, en la mayor parte de los casos tiene una actitud más responsable, por miedo al fracaso o al ridículo.



A veces es complicado encontrar una comunidad de apostantes para trabajar de forma común, o simplemente se desea una situación más intimista. Para esos casos, es altamente recomendable la utilización de una contabilidad asistida por computadora. Si reflexionamos, este hecho siempre existe ya que al apostar por Intenet siempre utilizamos uno u otro sofware para la confección de las apuestas. Pero el sofware de los entornos web de nuestras casas de apuestas es muy limitado y está diseñado con el objetivo de conseguir que el visitante practique overbetting. Tiene fotos y colores, como lucecitas tienen las máquinas tragaperas, y facilita una información mínima. En muchos casos, oculta el balance a primera vista para que el apostador no pueda ajustar correctamente el stake de su apuesta. Es necesario aplicar una contabilidad auxiliar, como ya explique otra vez. Algo que nos devuelva nuestros datos reales, como nuestro yield, que nos sugiera una cantidad apostada adecuada para nuestros fondos actuales. La ventaja psicológica de utilizar un programa informático para realizar todas y cada una de nuestras apuestas es que nos va a proteger de nuestros impulsos y que puede ser nuestro asesor más discreto y más cómodo. Estoy trabajando en un excel que yo uso para colgarlo por aquí o que se pueda descargar de alguna forma. En realidad ya es funcional, pero quisiera adecentarlo un poco para presentarlo en sociedad.

viernes, 21 de septiembre de 2007

Autodestructividad

Aunque técnicamente el fracaso de la gran mayoría de los apostantes se podía explicar con la realización de apuestas sin valor y el overbetting, existe una causa de tipo psicológico que es paralela o dual a este hecho. Estoy hablando del sentimiento autodestructivo.

En la física, existe una tendencia natural a un aumento del desorden y a una relajación de los focos de energía. No hablamos de filosofía, sino de entropía. La entropía es la magnitud que mide el desorden y una ley termodinámica indica que la entropía del universo aumenta. La tierra, que inicialmente era una masa única (Pangea) se ha fraccionado en islas y continentes como trozos de puzzle deshecho. La misma trayectoria de una persona parte de una célula simétrica, hasta un cuerpo pequeño, compacto y amoral, para luego desarrollarse, dividirse en más seres diferentes con inteligencia propia, y deteriorarse finalmente hasta el subrealismo, tanto en lo físico como en lo mental, volviéndose cada vez más complejo, más desordenado.

En lo que respecta a la economía, la acumulación de riqueza por parte de una persona es un acto de ordenación. Es una estructuración antinatural y por eso es difícil y requiere mucho esfuerzo y habilidad (energía). Sin embargo, la pérdida de dinero o el gasto es un acto de dispersión, de desordenación, y por esta razón tiene poca dificultad y es la tendencia natural. El hombre debe luchar contra su impulso natural para su propio beneficio, y no me refiero a un impulso voluntario, sino a a una tendencia inherente a la propia condición humana. Voy a poner unos ejemplos relativos a esto para que se pueda entender mejor de qué estamos hablando.

Imaginemos un economista que acaba de tener un hijo y que es despedido de su trabajo. Se encuentra en una situación desfavorable, pese a lo cual decide tomar un riesgo justo en ese preciso momento. En vez de buscar un trabajo sustitutivo inferior, decide montar una PYME de asesoría financiera. En los primeros meses, consigue unos buenos ingresos y su situación es satisfactoria, pero inevitablemente la Bolsa baja y en un mes dado no puede cobrar ninguna prima a sus clientes. Esta situación se repite varias veces y la PYME quiebra. El economista se encuentra en una situación peor a la inicial: no tiene trabajo y se encuentra endeudado con el Banco. Pese a lo cual, la situación le motiva para asumir un nuevo riesgo. Pide un segundo crédito para crear una revista de economía y análisis financiero. Para mí es evidente que esta "huida hacia adelante" tiene su explicación en una conducta autodestructiva.



Este otro ejemplo aparece en el libro de trading de Webb: una persona tiene 1000€ y le ofrecen participar en un juego de doble o nada con un 50% de éxito (lanzamiento de una moneda). En principio la persona es reacia a participar en ese juego, la inmensa mayoría de la gente desechará esa opción. La explicación se encuentra en el concepto de risk premium. Sin embargo si situamos a la misma persona en un contexto diferente su respuesta puede ser diferente. Supongamos que el mismo jugador ha perdido 1000€ y lo que se le ofrece es el mismo juego, para recuperar lo perdido o contraer una deuda de 2000€. En ese caso, Peter Webb explica la tendencia al juego del jugador es mucho mayor, a pesar de que las condiciones del juego son las mismas y el premio del juego tiene el mismo valor en términos absolutos.

¿Qué ha cambiado? La explicación se encuentra en el sentimiento autodestructivo. En su tendencia natural a destruirse, el jugador prefiere el riesgo cuando se encuentra en la situación más desfavorable. Una persona que nunca haya apostado o participado en un juego de dinero, debe saber que va a tener esta respuesta natural a esta situación y que debe intentar evitar caer en ella. Hay que sustituir el comportamiento natural por el racional. El objetivo del jugador es que su estrategia sea constante en el tiempo, independientemente de sus resultados. Un jugador debería de afrontar riesgos, pero no en las situaciones desesperadas. Riesgos calculados, en condiciones desahogadas, en las cuales un fracaso no vaya a deteriorar el futuro y la práctica normal de su actividad.

martes, 18 de septiembre de 2007

When the money goes, the line moves



Como señalaba en una entrada anterior, en las casas de apuestas tradicionales el apostante desconoce cómo está balanceado el dinero. Sin embargo el cuidador del mercado sí que lo puede (y debe!!) observar, para obtener un feed-back de sus clientes en forma de cantidad apostada para cada opción. Por esa razón, de forma indirecta y gracias al principio mecánico de acción reacción, es posible tener una idea (aunque algo difusa) de cuál es la dirección en la que se mueve el dinero. El proceso es el siguiente:

1) el oddsmaker asigna las cuotas a un evento, ya sea por sus propios medios o apoyándose en las percepciones de la competencia.

2) Existe alguna de las opciones que recibe más dinero que el esperado y el oddsmaker lo detecta. Esto puede producirse por 2 motivos: muchas pequeñas apuestas o grandes apuestas de unos pocos. En el segundo caso, conocer la identidad o procedencia de los apostantes podría ser muy útil para detectar un posible caso de fixed o de información privilegiada.

3) Se suspende temporalmente el mercado. La suspensión puede ser definitiva si se sospecha un posible fixed (tongo).

4) Se mueven las lineas (money line o handicaps) para intentar cambiar la dirección del dinero y atenuar las posibles pérdidas ocasionadas por un error en la colocación de las lineas.

En la mayoría de los deportes, la diferencia entre medio punto de handicap suele ser bastante grande. Por este motivo, lo más normal es que se mueva la cuota en primer lugar, antes que el handicap. Por ejemplo podemos tener una situación como esta:

partido de balonmano con handicap A: @1,85-B: @1,85 se mueve hasta A: @1,95-B: @1,75

En esta situación, podríamos asegurar que la mayor parte de los apostantes se han inclinado por la opción B, y a causa de esto, el oddsmaker se protege cambiando el precio de las lineas para intentar igualar el dinero entrante. Esto nos da una pista de lo que está pensando la mayor parte del mercado y cuál es la opción que se cree más favorable. Por supuesto también existe una parte negativa: el precio ha bajado. Conocer esa información nos cuesta una o dos décimas de cuota, que se pierde en forma de coste de oportunidad.

Detectar estas cuotas movidas no es complicado. Con excepción de los handicaps asiáticos de fútbol, las lineas de handicap siempre salen equilibradas. Dependiendo de la confianza del oddsmaker y de la política de márgenes del bookie para un deporte concreto pueden ser a @1,90, a @1,85 o a @1,83. Así que cuando una proposición está mas baja que la otra es porque ha entrado más dinero en esa dirección. Sin embargo en el pasado podría haberse dado el caso de que en la misma apuesta hubiese habido más movimientos, en esa misma o en otra dirección, por lo que las conclusiones no son 100% seguras, ni mucho menos.

Otra forma más segura y cómoda de seguir la dirección del dinero es utilizar los servicios de comparadores de cuotas, que presento en mi sección de enlaces. Usar uno u otro es cuestión de deportes concretos o de gustos.

En general, conocer la dirección del dinero es útil y, si se quiere una norma, recomiendo vivamente NO apostar CONTRA la dirección hacia la que se mueve el dinero salvo que se crea conocer los motivos concretos por el que se produce el movimiento y se piense que están sobreestimados.

jueves, 13 de septiembre de 2007

Where the money goes


Además de jugar con ventaja con respecto a sus clientes, las casas disponen de una ventaja extra en forma de información adicional: conocer de primera mano el sentido en el que fluye el dinero, lo que comúnmente en el argot se denomina el "where the money goes" (wmg).

Pongámonos por un instante en el pellejo del oddsmaker. ¿Cual es su función real? ¿Calibrar adecuadamente las probabilidades en un evento? La respuesta es no. Al menos no necesariamente. El oddsmaker debe colocar las cuotas que consigan maximizar los beneficios de su empresa. Y si aplicáramos para evaluarle un criterio como el maximín, el caso ideal se conseguiría cuando los beneficios son máximos en el peor de los casos posibles de la naturaleza. Esto, al menos en el corto plazo, es una certeza.

Pongamos un ejemplo. Supongamos que el oddsmaker está asignando cuotas de handicap asiático del tipo @1,95-@1,95 a un partido de fútbol. Su éxito sería conseguir que se igualase en esas lineas el mismo dinero para cada uno de los bandos. De esta forma, el bookie ingresaría exactamente el 2,5% del dinero igualado en ese mercado, sin ningún riesgo. Si consigue esto, le va a dar exactamente igual el resultado final de la apuesta y los derroteros que puedan seguir los acontecimientos azarosos que rodean a dicho resultado. Tampoco le va a importar lo más mínimo si la cuota no estaba perfectamente asignada.

Por eso para asignar una cuota no son únicamente importantes los factores deportivos o de los equipos. Es igualmente importante la psicología de los apostadores. Si el oddsmaker acierta con la opinión mayoritaria obtendrá ingresos con certeza. Si se arriesga a dar una mejor opinión, puede ganar más, pero también puede perder. Como sobre este profesional también se aplica el risk premium, generalmente preferirá los ingresos seguros al riesgo. Para ello el oddsmaker dispone de estadísticas y bases de datos con información sobre el sentido de las apuestas del pasado y es algo que puede valorar, lo mismo que las posibilidades de cada equipo, para asignar las cuotas.

En cambio el apostante ignora estos datos... No. No es del todo cierto. En las casas de P2P (Betfair) hay una transparencia superior y el apostante puede conocer y estudiar cómo se comporta el mercado con un evento previamente a su comienzo. Existe algo de literatura al respecto, especialmente relativa a las carreras de caballos (ej: Peter Webb). En general es un terreno de pura especulación y que se presta al estudio y a ser tomado en cuenta seriamente.

La gráfica de la izquierda corresponde a la evolución previa al partido de la cotización de Albert Montañes en el duelo que le enfrentará al rumano Hanescu en unos minutos. En este caso podemos observar como el mercado ha ido variando su apreciación sobre el favorito en las horas previas al choque. Montañés pasó de ser favorito (@1,85 aproximadamente) a elevar su cotización hasta ser dog. Estos movimientos son más fiables cuanto mayor sea la liquidez del mercado, que en este caso es pobre. Tampoco conocemos en qué sentido (si al back o al lay) se realizan los movimientos de mayor tamaño (que en este caso son del orden de los 2000 € igualados, que implica una apuesta máxima del orden de los 1000 €, que es relativamente modesta para lo que se estila. Aunque si nos fijamos los dos mayores movimientos se dan en la parte central a @1,95 y @2,00 aproximadamente, por lo que no me extrañaría que la jugada fuese un simple trading prepartido del tipo lay-back, en el que el trader se hubiese asegurado ganancias.

En definitiva, el movimiento del dinero en condiciones en las que no hay cambio de información, es puramente especulativo, y un buen trader supongo que podría aplicar algún tipo de teoría relativa al análisis técnico en este tipo de casos. En cualquier caso hay campo abierto para la investigación en este sentido.

Por otra parte, también existe otro tipo de información relativa al where the money goes en las casas convencionales, que es aun más diáfana, pero que no se presenta de forma directa, sino implícitamente. De esto hablaré en una próxima entrada, si nada lo remedia...

domingo, 9 de septiembre de 2007

Características de un tenista líder

El deporte, como cualquier ciencia, como cualquier conocimiento, experimenta un proceso de mejora continua con el paso de los años. No sólo existe un incremento de las posibilidades físicas de los deportistas, como consecuencia de los avances médicos, la selección natural y la mejor calidad de vida global, sino que en el aspecto técnico-táctico también se da una evolución evidente. Evidente es en el ajedrez, donde el material documental de las partidas jugadas y la bibliografía de los grandes campeones forjan el acervo de las nuevas generaciones. También puede serlo en fútbol o balonmano, deportes en los que el concepto de grupo y las habilidades defensivas han ido ganando importancia. Sólo hay que revisar el estilo tacaño de los entrenadores más laureados del momento: Fabio Capello, José Mourinho y Rafa Benítez y compararlo con el bagaje de los que apostaron por filosofías románticas (Aragonés, Valdano, Cruyff y otros).

En tenis, el aumento del nivel ha sido brutal. Si alguien piensa que las leyendas del pasado, de la época de las raquetas de madera, podrían ser competitivos actualmente se le podría calificar de iluso. ¿Alguien duda que Federer podría destrozar a Sampras en cualquier superficie? Tampoco creo que Arantxa o Chang, lanzando globos desde el fondo de la pista, pudiesen aspirar actualmente a ganar ni un solo gran slam. Cualquier gran jugador que no ha podido progresar ha perdido su plaza. Roddick y Hewitt pueden ser los ejemplos más evidentes en hombres; y Serena y Martina Hingins, otrora indiscutibles dominadoras del circuito WTA, se ven incapaces de recuperar su lugar ante la abundante competencia de otras muchas y muy jóvenes oponentes.

Sin embargo, contrariamente a esta mejora de la práctica del juego, esto no se ve acompañado del reconocimiento del público general. El espectador medio no tiene sensibilidad suficiente para distinguir la mejora del nivel, y por consiguiente del espectáculo, y le da más valor a factores emocionales. Un gran campeón no se mide contra la perfección, sino contra sus rivales contemporáneos. Pero no basta con ganar, existen muchos otros elementos o condiciones que pueden hacer de un deportista un líder, lo mismo que puedes hacer de una persona alguien capaz de liderar grupos de personas. Al líder se le quiere o al líder se le respeta. Ambas cosas pueden funcionar. Para un deportista puede ser muy interesante poder ser líder, lo que puede repercutir muy positivamente en sus ingresos complementarios (publicidad), que para alguno pueden ser ingresos principales. Y nadie puede aspirar a ser un verdadero líder sin tener alguna o todas estas cualidades:

a) Tener una gran valía profesional demostrada: En el mundo empresarial este factor se ve reflejado en el currículum. En un deportista se podría cuantificar en el tamaño de su sala de trofeos. Esta es la única explicación para que dos jugadores tan aburridos como Pet Sampras y Roger Federer hayan conseguido un reconocimiento de este calibre. El caso más sangrante si cabe es el del helvético, porque con su inmensa fortuna, lo menos que se le podría pedir es que su entrenador fuese un Hammond del tenis, su representante el Briatore de turno y que coimo novia tuviese a poco menos que Miss Universo. Sin embargo, los tres papeles se los ha adjudicado la misma persona, una ex tenista eslovaca, Miroslava Vavrinec, cuya valía en todos los campos mencionados es más que discutible.

b) Buena imagen, o lo que es lo mismo, ser guap@. Hay multitud de casos, aunque la mayoría de ellos se han dado en el tenis femenino. Ahí es fácil detectarlos porque la competencia en ese aspecto suele ser bastante limitada, ya que el exceso de testosterona favorece las capacidades tenísticas, lo mismo que embrutece las posibilidades estéticas. En los 70-80 el paradigma de este estilo fue Chris Evert, más tarde la argentina Gabriela Sabatini, que sin ganar prácticamente nada consiguió aparecer para la opinión pública como número 2 mundial durante un tiempo. Y ya en nuestros tiempos, la palma se la lleva Ana Kournikova, pareja de Enrique Iglesias, pija y modelo, cuya mayor peculiaridad es ser rubia, de tez muy morena y sudar mucho. Con la rusa prácticamente apartada de cualquier escenario, la sensación actualmente es la serbia Anita Ivanovic, una chica muy alta, pero con indudables condiciones de "lolita". Aunque tampoco se puede dejar de mencionar a otra rubia rusa, con menos pelo eso sí: María Sharapova.



c) Carácter innovador, cretividad. Como en el tenis están todos los golpes inventados, la forma de innovar se transmite en la forma de ser, y esta peculiaridad se transmite a la forma de vestir. En general cualquier modificación del estándar suele ser para peor, pero esto no funciona del mismo modo para todo el mundo. Andre Agassi triunfó a finales de los 80 con su larga melena, su espíritu roquero y sus ropajes estridentes y llenos de colorines, acordes con el estilo popero de la época. Si a eso unimos su estilo tenístico agresivo, que le hacía superar unas limitaciones físicas muy evidentes con respecto al resto de rivales de la élite, el resultado sólo puede ser el de una persona admirada y querida. En la otra cara de la moneda encontramos a Rafa Nadal, que habla mal inglés, que va vestido como un corsario del siglo XVII y que tiene una musculatura privilegiada. Su carácter es más agresivo que su tenis, que es defensivo, como buen jugador de tierra que es.



d) Empatía. O lo que es lo mismo, ser simpático. Probablemente el ejemplo actual más exacerbado es el de Novak Djokovic. Un jugador completísimo y muy joven (generación del 87), con una inteligencia notable. Esa ventaja la transfiere a la inteligencia táctica con la que juega sus partidos y a su agudo sentido del humor. Tal vez hoy pueda pasar por la piedra a Fedex (al menos eso he aventurado en mi pick para Soloapuestas), y eso gracias a la estrategia de abusar de pelotas dirigidas hacia el revés del número uno, táctica que empezó a utilizar Nadal y que sólo pueden aplicar aquellos tenistas que sean capaces de controlar mucho la dirección de la pelota y cometer pocos errores no forzados. Novak es el perfecto ejemplo de cómo el deporte evoluciona gracias a la absorción de las tácticas de los jugadores de élite, como escribía al principio del artículo. Pero ya puestos a imitar a Nadal, ya se le puede imitar en más cosas...



Digno de un mimo profesional. Grande Novak Djokovic.

martes, 17 de julio de 2007

Perfil de riesgo de Gilbert (Allá Tú)

Como complemento a la última entrada, hoy subo este video correspondiente al concurso “Allá tú”, correspondiente a la participación del mago catalán Gilbert. Como en las apuestas, el que guarda en sus manos la magia es capaz de encontrarla en el momento más insospechado. Es especialmente didáctico ya que el autor va explicando su razonamiento durante el proceso de elección, el cuál ilustraré con un gráfico que nos muestra como es la evolución del perfil de riesgo del melenudo concursante en función de la cantidad ofertada.



Como explica el propio Gilbert, necesitaba una cantidad de dinero razonablemente importante para poder efectuar una serie de arreglos en una casa rural, en la que vivir, cual ermitaño. Por lo que podemos interpretar que para cantidades bajas estaba dispuesto a afrontar un riesgo suficientemente grande para poder efectuar dichas reformar en su futurible hogar. Esta cantidad mínima la estimo en unos 30.000 € netos.



En la parte final del juego Gilbert tiene dos cajas (600.000€ y 1.500€). Si suponemos que el juego no está manipulado, la esperanza del juego es:

600.000 • 0,5 + 1.500 • 0,5 = 300.750

Afirmar esto es un poco osado por mi parte ya que el juego podría estar manipulado perfectamente. No hay que olvidar que el concursante que participa es elegido “de forma más o menos aleatoria y difícilmente comprobable” de entre los que aciertan una pregunta de 4 opciones al comienzo del programa. Aunque esto bien podría llamarse “a dedo”.

Por otra parte, la Banca del programa, responsable de efectuar las ofertas al concursante, suele aplicar teoría de juegos cuando quedan pocas cajas para intentar provocar la peor decisión en el jugador. Concretamente, a falta de 2 cajas por abrir, suele realizar ofertas por encima de la esperanza matemática del juego cuando la caja del concursante es la de menor valor y viceversa.

Lo cierto es que Gilbert razona que:


  • en la zona A (ver gráfico), la oferta de la banca esta por encima del dinero mínimo que aceptaría, pero recuerda que tendría que repartir la mitad del premio con el señor/a que mande el SMS y resulte agraciado.
  • en la zona B también la oferta de la banca supera las aspiraciones de Gilbert, pero recuerda que tendría que tributar el tipo marginal máximo (45%); y llegaríamos a la
  • zona C, donde el dinero exigido por el melenudo concursante está muy cerca del ofertado por la banca (en términos netos), pero cuando alcanza el compromiso de pagarle las vacaciones a Jesús Vázquez, la cantidad ofertada es insuficiente. Hay que suponer que el presentador del concurso no aceptaría irse a Ibiza precisamente, y que como acompañante iría su esposo.

En esta situación, Gilbert decidió participar en el juego, cuyo desenlace se muestra en el primer video.

lunes, 16 de julio de 2007

El risk premium

En lo relativo a los temas que tratamos, existen dos tipos de seres humanos: el ludópata y una persona normal. Físicamente se les diferencia muy bien. Normalmente, el ludópata usa gafas, tiene el pelo cano o esta medio calvo; bebe muchas bebidas alcohólicas y fuma compulsivamente; le gusta el deporte y suele simpatizar con equipos como el Atlético de Madrid o el Cádiz. Pero este tipo de descripción no es que sea muy científica.

La principal diferencia entre un ludópata y una persona normal es su comportamiento frente al riesgo. El ludópata tiene atracción por el riesgo y está dispuesto a participar en juegos de expectativa negativa. En cambio, una persona normal tiene aversión por el riesgo. Alguna vez leí que un 10% de la población tenía tendencias homosexuales. Supongo que dada la dualidad probada entre el sexo y las apuestas podemos suponer un porcentaje similar para las tendencias relativas a la ludopatía.

Supongamos un escenario de este tipo: existe un juego en el que hay un valor esperado conocido. Sin embargo, los payoffs posibles son valores extremos. En esa situación se ofrece una cantidad a cambio de abandonar el juego. Este tipo de proposiciones es habitual en los concursos televisivos. El precursor fue el legendario programa de Chicho Ibáñez Serrador “Un, dos, tres” y ahora lo practica “Allá tú”.

Una máquina, alguien sin corazón, sólo aceptaría abandonar al juego si se le ofrece un premio que coincida con la esperanza del juego o que sea superior. Un ludópata sólo dejaría de jugar si el premio que obtuviese fuese superior a la esperanza del juego. Una persona común, sin embargo, aceptaría un premio inferior a la esperanza del juego debido a su aversión al riesgo. A la diferencia entre la esperanza matemática del juego y el valor mínimo que el jugador estaría dispuesto a aceptar a cambio de asegurar su premio se le denomina risk premium. El risk premium es mayor cuanto más grande sea la cantidad arriesgada, por motivos obvios.


En la curva correspondiente a un jugador normal, con aversión al riesgo podemos distinguir 3 zonas, que aparecen señaladas en el gráfico.

  • una zona inicial (1) en la que el jugador sí está predispuesto al juego ya que perder la cantidad arriesgada no es significativo para él.
  • Una zona intermedia (2) donde el dinero arriesgado toma importancia para el jugador y aparece el risk premium.
  • Una zona final (3) en la que el risk premium es muy grande ya que la cantidad ofrecida como compensación al juego satisface completamente las necesidades del jugador.
Estas zonas no tienen correspondencia en la curva del ludópata que, por lo general, se muestra más proclive a aceptar riesgos grandes, preferiblemente antes que riesgos pequeños, que no hagan fluir su adrenalina.

viernes, 29 de junio de 2007

Pirámide evolutiva en el apostador

De forma parecida a la proposición de Abraham Maslow en su trabajo sobre las necesidades, es posible establecer una especie de analogía con el apostador, de forma que se pueden decidir una serie de estadios bastante bien determinados entre los que se encuentran todos los apostadores, independientemente de las posibilidades económicas de cada cual.

Al igual que en el caso de Maslow, la pertenencia a un estrato de la pirámide implica necesariamente haber asimilado y superado los peldaños inferiores y posiblemente no sea posible acceder a un escalón más alto sin haber superado los intermedios.

Identifico 4 etapas en la evolución de un apostador:


  • PERDEDORES:

Estamos hablando del 80-90% del global de apostantes. En cierta forma son los suministradores de las capas superiores y de la industria de las apuestas, por lo que no se puede despreciar su importancia. La mayoría de los componentes de este grupo subestiman la ventaja del bookie. Afrontan sistemáticamente apuestas con expectativa negativa. No se preocupan por la cuota y no son capaces de detectar la bondad de la misma. Apuestan en bookies con altas comisiones y en los eventos con más relevancia social, o en el primer evento que ven. Ignoran cuáles son sus errores y no toman ninguna acción para averiguarlo o creen que pierden por mala suerte. Están subscriptos al pack-Wimbledon de Juan González. Están acostumbrados a perder y lo aceptan.

Dentro de este grupo también hay ganadores en potencia (pocos), con yields positivos, pero que comenten errores sicológicos afrontando riesgos exagerados y que no aceptan bien un drawdown. Son los más próximos al escalón superior, pero no dejan de ser perdedores.

  • AUTONOMÍA:

Los miembros pertenecientes a este estrato son autosuficientes. Han conseguido dejar de perder, de realizar reloads. Sobreviven. Se gestionan. Limitan sus riesgos. Apuestan mayor cantidad a las mejores apuestas. Controlan la agresividad autodestructiva. Si tienen malas rachas se toman descansos.

  • BENEFICIOS:

Este es el grupo de ganadores a largo plazo. Son capaces de realizar reintegros periódicamente. Tienen sensibilidad para detectar buenas apuestas. No apuestan a lo que les gusta, sino a lo que ganan. Se informan sobre sus apuestas con la máxima información posible. Piden segundas opiniones. Cotejan las apuestas que les recomiendan para elaborar una impresión propia. Comenten errores, pero menos, y saben identificar estos errores a posteriori.

  • OPTIMIZACIÓN:

Conforman el grupo de apostadores profesionales o semiprofesionales. Llevan una contabilidad rigurosa de su gestión y la estudian para optimizar su gestión y detectar errores. Utilizan sofware personalizado, boots, invierten en equipamiento (computadores, televisores, conectividad, etcétera) y apoyo logístico. Usan bases de datos para la detección de values sistemáticos mediante técnicas estadísticas. Si tienen malas rachas, lo asumen y continúan igual, coherentes con su estrategia, ya que están convencidos de que es correcta.