El
full stake es el
porcentaje de nuestro bankroll que utilizaremos en nuestra mejor apuesta. Y esto es una norma. Una norma que en principio no nos deberíamos de saltar nunca, aunque puede haber ocasiones en las que un
tipster intrépido puede hacerlo y no está mal. Pero serán las menos. Una vez cada varios meses tal vez.
Por lo general en los foros de apuestas y en los libros especializados
se recomienda un full stake de entre el 4 y el 10%. Obviamente el 4% es un porcentaje muy bajo y corresponde al riesgo que toman grandes grupos de negocio conservadores, tales como bancos y otras entidades financieras. Para este tipo de inversores su prioridad no es optimizar su rendimiento, sino minimizar el riesgo de que su gran volumen de trabajo se ponga en peligro, probablemente porque dicho volumen es un factor estratégico. Esto también podría ser así para un
apostador profesional de grandes volúmenes. El 10% por otra parte es bastante alto y sólo debería de ser asumido por un inversor que sea capaz de soportar
drawdowns importantes y la tensión sicológica que esto significa, aparte por supuesto de tener un
yield elevado.
Esta horquilla porcentual casi nunca se justifica por los autores, pero los que ya me conocéis, yo soy muy aficionado a intentar justificar todo. Por mi experiencia y
como ya expliqué otra vez, el
yield de un
tipster razonablemente bueno se mueve entre el +5% y +10%. Un
tipster que consiga llegar al +15% ya podemos considerarlo muy bueno y si consigue pasar del +20% estamos hablando de un
tipster excepcional. Sin embargo, los números particulares de los
tipster suelen ser algo inferiores a los que reflejan las apuestas recomendadas por ellos mismo en foros y servicios
webs, ya que asumen otras apuestas marginales de peor calidad.
En la siguiente gráfica se puede comprobar la
curva de rendimiento de un tipster con un 50% de acierto (que es el orden de acierto de un
apostador de
handicap asiático de fútbol) y diferentes medidas de
yield,
calculadas según el criterio del stake. Los problemas de gestión son problemas de planificación a largo plazo.
En el corto plazo está el value subjetivo de una apuesta concreta, pero en el largo lo único que tenemos más o menos fiable y realista es nuestro yield histórico. Como se puede comprobar, en el rango de
yields razonables, obtenemos los mejores resultados entre un 3% y un 8% de riesgo. Por supuesto que para
yields altos el valor óptimo está ligeramente por encima, pero vuelvo a reafirmarme en que la curva de rendimiento es parabólica y debemos evitar estar a la derecha del punto óptimo, donde el rendimiento va a decrecer más rápidamente. Por ejemplo, el
stake óptimo para un
tipster sublime que asegure un
yield del +20% llega al 14% del
bank, pero con ese riesgo cualquier persona normal está haciendo
overbetting, está a la derecha del punto de rendimiento máximo y obtiene rendimientos bajos (que podría conseguir con mucho menor riesgo) o incluso pérdidas.

Quiero señalar algo importante.
Alguien con rendimientos bajos, aunque sean positivos, debe ajustar su full stake a ese rendimiento. Por ejemplo se observa que para alguien que acertase el 50% de apuestas a cuota @2, y que en principio tiene
yield nulo, perdería dinero si sigue un sistema
antimartingale, que es el único sistema con el que conseguimos crecimiento exponencial. Su rango de
overbetting empezaría a partir del
stake = 0% del
bankroll, lo cual es algo un poco desalentador. Esto es un punto
importantísimo y nos da una idea de el sitio en el que son de aplicación los 2 tipos de sistemas:
martingale y
antimartingale.
También quiero señalar
el segundo factor que influye en el cálculo del stake, aparte del
yield (o el
value), como comenté en la
entrada anterior:
el porcentaje de acierto. A igualdad de
yield, es preferible aquel
yield que se consiga con mayor acierto. ¿Por qué? Porque en los sistemas
antimartiganle hacemos reinversión y cuanto más alto sea el valor promedio de nuestro
bankroll, mayor es nuestro crecimiento exponencial. Los
drawdowns que acompañan inevitablemente a un
tipster que apueste a cuotas altas disminuyen el valor promedio del
bank y ralentizan nuestro crecimiento. Nótese que en el gráfico el rendimiento alcanzado es sobre 4 apuestas, por lo que no es comparable con el gráfico anterior en cuanto al rendimiento, aunque el punto óptimo y la zona de
overbetting sí sean perfectamente comparables. Para los efectos es la misma gráfica estirada en la dirección del eje vertical.

Como se observa en el gráfico, para un apostante que esté muy acertado con las cuotas medias-bajas, el problema del
overbetting prácticamente desaparece. ¿Quiere decir esto que es mejor apostar a cuotas bajas? No necesariamente. Esto es suficientemente importante como para ser explicado en una entrada completa, pero digamos que tener un
yield alto es mucho más complicado cuanto menor sea la cuota promedio a la que apostamos.