
Analizar ahora a posteriori es más fácil, pero pienso que algo muy parecido hubiese dicho hace unos días, probablemente porque Cotto nunca ha sido santo de mi devoción, probablemente viciado por unos comentarios poco halagüeños que en su día pronunció el gurú del boxeo español Xavier Azpitarte. El peleador boricua ha sido excelentemente cuidado y mimado, para llegar al sábado pasado como campeón del mundo con su historial libre de derrotas. Sus rivales con más empaque han sido un pegador como Ricardo Torres, un Victoriano Sosa que iba hacia abajo o el ex-campeón César Bazan, éste último presente en un combate menor de la velada del pasado sábado, en la que demostró estar más fuera que dentro del deporte profesional. Sin embargo, hace menos de un año Cotto batió por extrecho margen a Sugar Shane Mosley, un gran campeón doble verdugo de DLH, aun competitivo, para darle a Cotto crédito como boxeador de clase mundial. Cotto, que además había ido puliendo con el tiempo sus defectos, sobre todo mejorando la parte física y táctica del juego. Si a eso le añadimos su parecido razonable con David Llada, Cotto surgía razonablemente como favorito.
Sin embargo, en el ring se escribió una novela con un guión poco esperado. Pronto se vio que Margarito tenía una preparación física y un trabajo de gimnasio inconmensurables. Con una envidiable decisión y coraje, Toni se fue a por Cotto desde el principio, absorbió como una esponja los buenos golpes que el otro le conectó y encerró repetidamente a su rival contra las cuerdas, lanzando golpe tras golpe. Y sin dar nunca un paso atrás. Muchos de esos golpes eran lanzados al aire, otros iban minando poco a poco la resistencia de Coto. El boricua comenzó a sangrar por la nariz en el comienzo del combate, claro indicio de la demolición interna a la que se estaba viendo sometido. En el fatídico undécimo, Cotto no podía más. Sus ojos reflejaban auténtico miedo a la pegada de Margarito. Y mezcla de miedo, mezcla de cansancio, hinco la rodilla voluntariamente en repetidas ocasiones buscando un respiro que sólo llego cuando su esquina tiró la toalla. Enorme combate, de los mejores de los últimos años.
Video-resumen de Margarito-Cotto en HBO:
Ahora se entienden actitudes como las de Floyd Mayweather Jr., el mejor boxeador libra por libra tal vez, recientemente retirado con 4 títulos de división en sus alforjas y ninguna derrota, sin haber sido ni siquiera noqueado. ¿Volvera de su retiro para aceptar el guante que le lanzó Margarito hace poco más de un año? Lo dudo mucho. Mayweather en su día ya rechazó una pelea de 8 millones de dolares con Toni, ahora ese dinero posiblemente se vería duplicado al ver al mejicano como una verdadera fuerza de la naturaleza sin igual en las categorías medias del boxeo. Si miramos en su historial, posiblemente el único verdadero riesgo que el gran campeón de raza negra ha asumido es el de De la Hoya, subiendo de categoría para la ocasión. Otros boxeadores contra los que peleó, o no tenían verdadero potencial, o estaban en su cuesta abajo, como Gatti, Judah o el propio De la Hoya. Pero aun una derrota contra el "Golden Boy" hubiese sido mucho mejor comprendida por la crítica y el público general que el ser noqueado por Margarito, un boxeador tosco y racial, y con un historial mediocre: 5 derrotas, 3 de ellas en sus primeros combates, a unos tiernos 16-17 años, edad bastante habitual en Méjico para comenzar una carrera profesional. Aunque ahora tal vez esto se pueda ver con otros ojos. No sé si Margarito ha demostrado ser el mejor welter, pero sin duda ha demostrado ser el más peligroso.
Smart bussines, smart decisions de Mayweather, de Pinky White y de otros. La palabra es "ducking". Yo la traduzco libremente como "hacer el corralito".



