Ebdon concibe el snooker como Amstrong el ciclismo. Lo importante es el Tour; lo importante es el mundial. Y China está muy mal colocada en el calendario, justo antes de la competición más importante. Viajes y distracciones afectan la preparación de cara al Crucible y a Ebdon le interesa tener varias sesiones de entrenamiento. Aun así derrotó a un muy irregular Cope, con una gran facilidad, y dado que el joven inglés será su rival en primera ronda del mundial, las cotizaciones lo han reflejado. Desde evens, Ebdon es claro favorito. No me extrañaría que jugar su mejor snooker ante Cope fuese un plan psicológico preconcebido por el calvo, entre otras cosas porque tras su obscura temporada, la psicología es su segunda arma. Eso sí, en segunda ronda, para casa.
Steve Davis, el banquero resabiado, ya está muy mayor para aguantar el jet-lag. Cayó fácil ante King en un pésimo partido como era previsible, sin un break decente en su alforja. Davis ha experimentado un gran retroceso de un año a esta parte y parece más preocupado en sus labores como comentarista de BBC que en el juego. A pesar de la longevidad que está manteniendo con respecto a los de su generación, no le auguro mucho más tiempo en las mesas televisadas.
¡Y qué decir de Ronnie! Hace poco, recordaba un pick mío en Soloapuestas donde explicaba con bastante claridad lo que representa China para Ronnie. Lo cierto es que el año pasado encontró una motivación extra poco antes de empezar el torneo. Una empresa china quiso usar su imagen en una promoción cuyo presupuesto alcanzaba las seis cifras. Y por ello Ronnie se impuso en un par de partidos y se dejó ver un poco más. Este año, ante Fu, que es además una de sus bestias negras (le ha ganado en el pasado un total de 7 veces, con 2 empates más en Premier, vamos... un rival nada fácil para O'Sullivan), lo cierto es que Ronnie tenía encarrilado el partido, pero se puso a jugar extremadamente rápido, aproximadamente igual de rápido que como juega cuando un frame está concedido y él está en mesa. No era este el caso. Un par de errores no forzados y concedió los dos últimos frames. Adiós, muy buenas.
Claro que lo peor (mejor) llegó después... Recapitulemos. Ronnie es como un motor, cuanto más rápido juega, mejor juega. Sin embargo, cuando llega a un límite de revoluciones, llegan los problemas de sobrecalentamiento. Su cabeza se sobrecalienta. Y pierde el control. No es la primera vez. Lo lleva en la sangre, como Dexter, da igual que se vaya a hacer footing todos los días 15 kilómetros o que en su taza de la abuela troquemos el agua bendita por pintas de Guinness. Tras perder con Fu, en la rueda de prensa, Ronnie se empezó a molestar ante la "impertinencia" de alguna pregunta y puso en marcha su conocida dualidad, lo que queda registrado en el siguiente vídeo. ALTAMENTE RECOMENDABLE su visionado.
Por un lado, una estúpida filosofía de genio del snooker, de demiurgo, de facedor del arte y de rapsoda: la belleza del juego, la promoción del juego, "soy humano" (cualquiera lo diría). Pero súbitamente, se quitó la careta y comenzó a dirigirse a los muy educados (que no estúpidos) periodistas chinos en los siguientes términos: "me quieres chupar la polla" (dick), "cómeme el navo" (tail) o "que alguien traiga algo de papeo" (nosh). Compartiendo sus fechorías con un responsable del circuito, se descojonaba (por decirlo castizamente) de los chinos y de la traductora en su mismísima cara. Y a pesar de haberla liado de nuevo, se irá de rositas con una multa económica, porque Ronnie, divertido o no, impresentable o no, es una máquina de generar dinero para el mundo del snooker.





