Lo de la generación del 80 año arriba/año abajo vivimos el esplendor de la lucha libre a finales de los 80 en tele5. En aquellos años, la coyuntura sociopolítica era de una ingenuidad optimista, con la desaparición del bloque comunista y la bonanza económica. Podías pintarte el pelo de colores y ser princesa. Podías hacer música con un cucharón y la tapa de una caja de galletas. Hacían falta héroes.
En ese contesto renació la lucha libre en lo que se conoció en USA como la segunda época dorada de la lucha (wrestling), de la mano de Vince McMahon y la WWF: Hulk Hogan, el Último Guerrero, Macho Man y tantos otros. En España se le llamó Pressing Catch, una denominación rimbombante pero sin ninguna coherencia semántica. Aunque en la voz de Héctor del Mar y José Luis Ibáñez todo parecía tener sentido. Hoy Cuatro ha recuperado al citado Héctor del Mar y a los combates de los luchadores actuales, alguno de los cuales, como el Enterrador o Rick Flair, pertenecen a aquél dorado pasado reciente. Pero ya nada es lo mismo.
Sabíamos que era un circo, que no se pegaban realmente. Aunque queríamos creer que aquellas tramas de amistades o odios fingidos, patadas al aire y puñetazos con el antebrazo, en el fondo eran mágicos y verdaderos como un regalo navideño de cualquier Rey Mago. No todo es real, pero lo que sí es cierto es que los luchadores son en su mayoría gente desgraciada, confundida por sus falsos roles y por el dramatismo de un guión prefijado que conduce sus vidas, tanto en lo deportivo como en lo personal.
Hace unos días, la noticia más leída del día en la publicación digital de Marca fue la publicación de la muerte del luchador canadiense Chris Benoit, presuntamente asesinando a su mujer e hijo y suicidándose posteriormente con una máquina de musculación. No es un caso aislado de finales prematuros y dramáticos de luchadores de wrestling. Entre los más notorios está la muerte en el ring en un show en directo por precipitación desde las alturas de Owen Hart, el hermano de Bret Hitman Hart. Pero me centraré en mis ídolos de mi infancia. En este mismo instante tengo delante un album de WWF (editorial Merchante, 1991), en el que varios de estos cromos ejercen la función de epitafio. Acompañaré el número del cromo con el final de su historia, supongo que desconocida para muchos.
Dino Bravo (26-29), un secundario con el pelo teñido de rubio platino y ascendencia italiana, fue asesinado en 1993 a los 44 años en circunstancias oscuras. Se cree que tras retirarse de la lucha se asoció con una banda dedicada al tráfico de drogas y que su muerte fue un ajuste de cuentas.
Tornado Tejas – Kerry Von Erich (40-46), otrora campeón intercontinental y una de los luchadores con una musculatura más prominente se suicidó en 1993 (con 33 años), en medio de problemas familiares y un inminente divorcio.
Big Boss Man – El Poli Loco (47-53) y British Bulldog – Dave Boy Smith (94-100) fallecieron en 2002 y 2004 respectivamente, en torno a los 40 años de edad por problemas circulatorios, que se consideran relacionados con el abuso de sustancias anabolizantes para el desarrollo de la musculatura. También Hawk de los Malditos (171-177) falleció por esta causa a los 45 años, aunque en su caso el alcoholismo puede considerarse un agravante de su situación coronaria. Hay muchos más casos: Hercules, Rick Rude “el Cariñoso”, Eddie Guerrero, Yokozuna, etc.
Miss Elizabeth, que fuera esposa y manager de Macho Man Randy Savage durante los 80, falleció en 2003 con 43 años. En sus últimos años había engordado y estaba teniendo problemas en su relación sentimental con el luchador Lex Luger, con escenas de maltratos domésticos incluidos, que tuvieron fin cuando ella puso fin a su vida, se cree que accidentalmente, con una sobredosis de medicamentos combinados con vodka. Otro que murió de sobredosis (cocaína) fue Mr. Perfect – Curt Hening (160-164), en 2003 a los 44 años; un luchador técnico y muy prolífico que compitió al máximo nivel en varias organizaciones.
Finalmente, otros 2 luchadores muy populares fallecieron prematuramente, aunque por causas naturales.
Andre el Gigante (204-205), uno de los iconos del wrestling falleció en 1993. Yo me había comprado su muñeco, que pegaba barrigazos y se me partió por la cintura un año antes de su fallecimiento. Fue sin duda algo premonitorio. Andre el Gigante medía 2,26 y estaba enfermo de gigantismo. Tenía rasgos mongoloides y actuó en la película La Princesa Prometida, haciendo de gigante pero simpático.
Terremoto Eartquake (24-26) murió de leucemia el pasado año. Fue el luchador más pesado del circuito y le recuerdo derrotado por el Último Guerrero con un oportuno “baile de san Vito”. En sus últimos meses creó un blog en el que sólo él escribía y cuyas últimas palabras fueron: “Not much new to add. I've been fatigued, and going through treatment. Last chemo was Monday, and had my THIRD blood transfusion yesterday. This chemo seems to be kicking my butt a little, so hopefully I'll get some good results. I get new scans on the 16th, and get the results on the 20th. Please keep praying for me, my family, and others that are ill. Thank you.
'Quake”.
En ese contesto renació la lucha libre en lo que se conoció en USA como la segunda época dorada de la lucha (wrestling), de la mano de Vince McMahon y la WWF: Hulk Hogan, el Último Guerrero, Macho Man y tantos otros. En España se le llamó Pressing Catch, una denominación rimbombante pero sin ninguna coherencia semántica. Aunque en la voz de Héctor del Mar y José Luis Ibáñez todo parecía tener sentido. Hoy Cuatro ha recuperado al citado Héctor del Mar y a los combates de los luchadores actuales, alguno de los cuales, como el Enterrador o Rick Flair, pertenecen a aquél dorado pasado reciente. Pero ya nada es lo mismo.
Sabíamos que era un circo, que no se pegaban realmente. Aunque queríamos creer que aquellas tramas de amistades o odios fingidos, patadas al aire y puñetazos con el antebrazo, en el fondo eran mágicos y verdaderos como un regalo navideño de cualquier Rey Mago. No todo es real, pero lo que sí es cierto es que los luchadores son en su mayoría gente desgraciada, confundida por sus falsos roles y por el dramatismo de un guión prefijado que conduce sus vidas, tanto en lo deportivo como en lo personal.
Hace unos días, la noticia más leída del día en la publicación digital de Marca fue la publicación de la muerte del luchador canadiense Chris Benoit, presuntamente asesinando a su mujer e hijo y suicidándose posteriormente con una máquina de musculación. No es un caso aislado de finales prematuros y dramáticos de luchadores de wrestling. Entre los más notorios está la muerte en el ring en un show en directo por precipitación desde las alturas de Owen Hart, el hermano de Bret Hitman Hart. Pero me centraré en mis ídolos de mi infancia. En este mismo instante tengo delante un album de WWF (editorial Merchante, 1991), en el que varios de estos cromos ejercen la función de epitafio. Acompañaré el número del cromo con el final de su historia, supongo que desconocida para muchos.
Dino Bravo (26-29), un secundario con el pelo teñido de rubio platino y ascendencia italiana, fue asesinado en 1993 a los 44 años en circunstancias oscuras. Se cree que tras retirarse de la lucha se asoció con una banda dedicada al tráfico de drogas y que su muerte fue un ajuste de cuentas.
Tornado Tejas – Kerry Von Erich (40-46), otrora campeón intercontinental y una de los luchadores con una musculatura más prominente se suicidó en 1993 (con 33 años), en medio de problemas familiares y un inminente divorcio.
Big Boss Man – El Poli Loco (47-53) y British Bulldog – Dave Boy Smith (94-100) fallecieron en 2002 y 2004 respectivamente, en torno a los 40 años de edad por problemas circulatorios, que se consideran relacionados con el abuso de sustancias anabolizantes para el desarrollo de la musculatura. También Hawk de los Malditos (171-177) falleció por esta causa a los 45 años, aunque en su caso el alcoholismo puede considerarse un agravante de su situación coronaria. Hay muchos más casos: Hercules, Rick Rude “el Cariñoso”, Eddie Guerrero, Yokozuna, etc.
Miss Elizabeth, que fuera esposa y manager de Macho Man Randy Savage durante los 80, falleció en 2003 con 43 años. En sus últimos años había engordado y estaba teniendo problemas en su relación sentimental con el luchador Lex Luger, con escenas de maltratos domésticos incluidos, que tuvieron fin cuando ella puso fin a su vida, se cree que accidentalmente, con una sobredosis de medicamentos combinados con vodka. Otro que murió de sobredosis (cocaína) fue Mr. Perfect – Curt Hening (160-164), en 2003 a los 44 años; un luchador técnico y muy prolífico que compitió al máximo nivel en varias organizaciones.
Finalmente, otros 2 luchadores muy populares fallecieron prematuramente, aunque por causas naturales.
Andre el Gigante (204-205), uno de los iconos del wrestling falleció en 1993. Yo me había comprado su muñeco, que pegaba barrigazos y se me partió por la cintura un año antes de su fallecimiento. Fue sin duda algo premonitorio. Andre el Gigante medía 2,26 y estaba enfermo de gigantismo. Tenía rasgos mongoloides y actuó en la película La Princesa Prometida, haciendo de gigante pero simpático.
Terremoto Eartquake (24-26) murió de leucemia el pasado año. Fue el luchador más pesado del circuito y le recuerdo derrotado por el Último Guerrero con un oportuno “baile de san Vito”. En sus últimos meses creó un blog en el que sólo él escribía y cuyas últimas palabras fueron: “Not much new to add. I've been fatigued, and going through treatment. Last chemo was Monday, and had my THIRD blood transfusion yesterday. This chemo seems to be kicking my butt a little, so hopefully I'll get some good results. I get new scans on the 16th, and get the results on the 20th. Please keep praying for me, my family, and others that are ill. Thank you.
'Quake”.
